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Ideología y educación

Updated: Jul 26, 2020

(Agosto 2005)


Las jornadas organizadas por la Xell durante el pasado Junio, aportaron, entre otras cosas, la posibilidad de compartir diferentes puntos de vista sobre la educación. Aunque todos partimos de un mismo principio, que podría resumirse en la palabra libertad, en los debates se puso en evidencia maneras radicalmente diferentes de concebir y realizar un proyecto educativo. Esto me resulto enormemente estimulante y de alguna forma me impulsó a reflexionar sobre determinadas cuestiones.


Esas cuestiones se refieren a la relación entre ideología y educación;


¿Ha de partir un proyecto educativo de una ideología?

¿Que relación debe existir entre ideología y educación?


De entrada, considero muy enriquecedor el hecho de que se expresaran diferentes puntos de vista, pues dio a las jornadas un cariz dialogante i de vivo debate. Además, la oposición nos ayuda a definirnos y ayuda mucho un interlocutor que piensa diferente. Por supuesto no quiero tener razón, solo compartir mi punto de vista.

Solo el hecho de articularlo en este escrito me ha servido para aclarar algunas cosas.

Cuando se expuso la idea de que un proyecto debía partir de una ideología y que había que plantearse que valores se querían transmitir, yo sentí que en nuestro caso no era así. Eso no quiere decir que la idea no me parezca perfectamente razonable, tal vez sea esa la pega que le encuentro. Tal vez compartimos muchas cosas, pero el punto de partida y lo que alimenta el proyecto sea distinto.

De hecho simpatizo enormemente con las ideologías a los que se refiere ese argumento, pues son críticas con el sistema y siempre he admirado a quien emplea su energía en organizaciones o grupos que quieren cambiar cosas o, como mínimo, expresar ideas que aportan una consciencia social y humana.


Entonces ¿que es lo que tengo en contra?

Tal vez lo mejor será comenzar explicando que significado tiene para mi la palabra

libertad, ya que parece ser, de momento, el concepto que nos une a todos.

Para mi la palabra libertad está totalmente ligada al concepto de consciencia y depende de un estado de la persona y no de condiciones externas.


En un ambiente libertario puede haber una persona totalmente esclava de sus ideas, de sus emociones, de su historia personal y de las relaciones que establece con los otros. En un campo de exterminio, por poner un caso extremo de falta total de libertad, puede haber una persona libre, por que la libertad es interior. Libre es aquella persona cuya mente es libre, al margen de sus circunstancias externas.

En algún momento se propuso la palabra alternativa. Personalmente, prefiero la palabra libertad, ya que alternativa me parece demasiado ambigua i como que se define en oposición a algo. La palabra libertad me parece mas comprometida

No educamos para el cambio social, este, en todo caso será una consecuencia del cambio interior del ser humano. Las revoluciones sociales y políticas no han cambiado al ser humano. El abuso de poder, la corrupción y el egoísmo puede existir en un régimen fundamentalista religioso, en una dictadura militar, comunista o en una democracia. Educar a nuestros hijos para que ellos reproduzcan un modelo, ideal para nosotros, es un gran error, pues ese modelo es una idea nuestra. Una idea del mundo del adulto que se le impone al niño. Si queremos que haya cambios, abandonemos nuestras ideas, son la peor herencia para nuestros hijos. Dejemos los objetivos y olvidemos los valores, ellos crearan los suyos, mas evolucionados que los nuestros.

Mas que trazarnos objetivos, intentemos preservar el impulso hacia la libertad que los

seres humanos llevan dentro. Y la forma de preservarlo es no condicionándolo,

facilitando que no pierdan la conexión con ellos mismos.

Esto no quiere decir que nosotros (el equipo y las familias de La Caseta) no tengamos una ideología. Nosotros estamos contra de la guerra (de Irak o cualquier otra), contra

neoliberalismo, contra la relación de explotación que mantiene el mundo supuestamente civilizado con el tercer mundo y con el planeta.

Pero somos conscientes de que son ideas, es decir, constructos de nuestra mente racional que tan pronto ayudan como estorban. Además, esas ideas tienen fecha de caducidad y, por cierto, no aparece en el envase.

Nosotros no queremos transmitir esa ideología a nuestros hijos, por que esa ideología, cuando sean mayores estará pasada de moda. Como la que orientó a muchos de nuestros padres cuando eran jóvenes y nosotros niños. En aquella época, lo mejor que podías dar a tus hijos, aparte de amor y cuidados, claro está, eran estudios y, tal vez, ayuda material para alcanzar el bienestar, que era el mito que orientaba su ayuda. Muchos padres de la generación de mi padre (ahora alrededor de los 80) se mataron trabajando para el bienestar de sus familias. Muchos no tenían estudios y consiguieron contra toda adversidad, que todos sus hijos los tuvieran. Si lo juzgamos desde nuestro tiempo apoyaron el estado del bienestar, el neoliberalismo. Pero seria injusto juzgarlos de ese modo, entonces no había consciencia de que los recursos del planeta eran limitados y nadie entendía que nuestro bienestar y riqueza crecía a costa de la miseria de los más pobres.

Seguramente nuestros hijos verán nuestras limitaciones. Aventuro que uno de los grandes errores que verán en nuestra forma de hacer será el exceso de intelectualidad e ideología.

Por todo ello, afirmo que debemos preservar a nuestros hijos de nuestra ideología.

Ahora, refiriéndome a la primera infancia (0-6), quiero definir con mayor concreción cual es el punto de partida de nuestro proyecto. En las etapas siguientes el enfoque es diferente, seguro, pero la actitud de no transmitir ideología no cambia.

Nosotros nos consideramos como una prolongación de la familia. La primera necesidad de una persona es la de acogida y nutrición, que solo puede darle una madre (o substituta).

Esa aceptación, con el crecimiento del bebé va cambiando, se va enriqueciendo en

matices i cada vez de una forma más diferenciada, el niño o la niña van estableciendo una relación más compleja. Antes o después entra la figura de un tercero que suele ser el padre y cuya relación con el bebé evoluciona desde un apoyo de la diada madre-bebé a ir estableciendo una relación directa. Qualquiera que sea el modelo familiar, las funciones de aceptación incondicional y límites, amor y ley, siempre tienen que estar presentes.

Como prolongación de la familia, nuestras funciones siguen siendo las de acoger de forma incondicional y de poner límites. La familia le ha dado a la niña i al niño una base que es la más importante para la persona. Nosotros podemos ofrecer algo que la familia difícilmente podría: la posibilidad de explorar espacios muy diversos, la posibilidad de compartir con otros niños, la posibilidad de vivir procesos de expresión y comunicación a través de variadas formas, etc.

Nosotros queremos que los niños i las niñas crezcan en un ambiente de libertad,

queremos tener el suficiente silencio interior para que nuestras ideas no se interpongan entre ellos y nosotros. Queremos crecer junto a ellos.

La ideología no nos orienta: es el amor el que nos orienta. No queremos que haya ideas entre los niños y nosotros, queremos que fluyan emociones y sentimientos. La

comunicación con las niñas y niños de esas edades es a través del tono3 Es la alegría de verlos felices y auténticos la que nos guía.

En relación con los cuentos, nuestra postura es la misma. Si un niño ha sido querido, si ha crecido en un ambiente que ha respetado sus necesidades. Si ha podido expresar sus emociones y evolucionar su agresividad. Si se ha empapado de actitudes de tolerancia, respeto y aceptación por parte de los adultos. Ese niño, de mayor, no va a querer que se instaure una estructura social totalitaria, aunque haya oído miles de cuentos con reyes, reinas, príncipes y princesas. Al contrario, su mundo espiritual se habrá enriquecido al alimentarse de los mensajes que estos encierran. Aquí hay mucho de lo que hablar y requeriría un espacio aparte.

Por otra parte, los referentes de nuestro proyecto son prácticas. Es decir, no son teorías, ni ideologías, ni filosofías, si no prácticas que nacieron para abordar necesidades concretas. La ventaja de las prácticas es que facilitan formas de hacer: metodologías.

Metodologías que si se someten a revisión e integración permiten la evolución y

adaptación a la realidad. El problema es tomarlas como formas rígidas que se aplican igual en cualquier situación, con lo que caeríamos en un tipo de fundamentalismo.

No entraré a comentar otros modelos familiares mas próximos al matriarcado que considero igualmente válidos y que se han dado en otros tiempos y/o en otras culturas ni tampoco los modelos que están surgiendo actualmente.

Wallon tal vez fue quien expuso con mayor claridad la importancia del tono a través de los músculos, la mirada y la voz.

Reich le llamaba energía pero se trata de un concepto muy próximo.

La práctica psicomotriz, el masaje infantil y diferentes enfoques de la expresión (corporal, plástica, musical y verbal) son prácticas que se han construido para responder a las necesidades de los niños y las niñas: vinculación, confianza, autoafirmación, exploración y conocimiento, creatividad, etc. No parten de un modelo social considerado ideal, si no de respeto a lo que es el niño y la niña. Ello implica un trabajo interno del educador ya que transmitimos involuntariamente aquello que hemos recibido.

Si nosotros cuidamos a los niños y las niñas, ellos cuidaran el mundo. Pero no queramos proyectar en ellos nuestro concepto de mundo ideal.



 

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Ideologia y Educacion Pere Juan (2015)
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